Imagen relacionada con el virus respiratorio sincitial (VRS)

Virus respiratorio sincitial

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un patógeno estacional común y contagioso que infecta las vías respiratorias inferiores, provocando epidemias anuales en todo el mundo3,4. Es más frecuente en lactantes1,2, siendo actualmente la principal causa de bronquiolitis y neumonía en menores de un año. Dado que el 98,3% de las hospitalizaciones causadas por VRS en bebés de dicha edad se producen en niñ@s previamente sanos, resulta fundamental avanzar en las estrategias de prevención para proteger a tod@s l@s bebés frente a este patógeno7.

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Bronquiolitis

80%
El virus respiratorio sincitial es el causante del 80% de casos de bronquiolitis en España7
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Hospitalizaciones

90%
La bronquiolitis por VRS causa el 90% de las hospitalizaciones en menores de un año12
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Bebés

90%
El 90% de l@s menores sufre una infección por VRS durante los dos primeros años de vida11
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Sin factores de riesgo

3/4
Tres de cada cuatro niñ@s ingresad@s por VRS en la UCIP no tenían factores de riesgo previos33

 

El VSR en España

Se estima que las infecciones por el virus respiratorio sincitial originan anualmente entre 15.000 y 20.000 visitas pediátricas en urgencias y de 7.000 a 14.000 hospitalizaciones6 en nuestro país. Y un dato todavía más preocupante: el número de niñ@s fallecidos debido al VRS se cifra entre 70 y 250 al año6

En cuanto a franjas de edad, la tasa de hospitalización por bronquiolitis es 15 veces superior durante el primer año de vida respecto al segundo12. Además, según un estudio realizado en España durante un periodo de 9 años, el 98,3 % de las hospitalizaciones por bronquiolitis causadas por VRS en menores de 1 año se producen en bebés previamente san@s7; y tres de cada cuatro pacientes de 0 a 2 años ingresad@s con bronquiolitis aguda grave en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) no presentaban factores de riesgo previos33

Transmisión

El VRS suele circular habitualmente durante los meses de más bajas temperaturas, causando epidemias anuales en España entre los meses de noviembre y marzo, con pico en diciembre8,11,12.

Se trata de una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, que se transmite con las secreciones nasofaríngeas de las personas infectadas o mediante las gotas de saliva11. Las principales vías de entrada del virus son la conjuntiva ocular y las mucosas nasal y oral13.

La transmisión se puede producir por contacto directo, a través de las manos o por objetos contaminados (el virus puede sobrevivir hasta 7 horas en superficies no porosas14). Por este motivo, como prevención, se recomienda:

Limpiar a menudo los juguetes, las prendas y la ropa de cama de bebé15.
Lavarse las manos minuciosamente antes de estar en contacto con un lactante15.
 
La facilidad de penetración del virus y su rápida replicación hace que las infecciones por el VRS sean una de las causas más frecuentes de hospitalización pediátrica en todo el mundo16.

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Un riesgo para tod@s l@s niñ@s

El 90% de l@s niñ@s sufre una infección por VRS en los dos primeros años de vida y una proporción significativa desarrolla infecciones de las vías respiratorias inferiores (IVRI) relacionadas con este virus17.

L@s menores de 12 meses están en riesgo de contraer una enfermedad grave debido al VRS durante su primera temporada. En este sentido, cabe destacar que un 50% de las hospitalizaciones se dan en lactantes nacidos fuera de los meses en los que el VRS suele circular18 y que la mayoría de ell@s no tiene otras comorbilidades o historial de prematuridad (factor de mayor vulnerabilidad).

Ante este contexto, contar con estrategias de prevención que permitan proteger a tod@s l@s bebés frente al VRS es fundamental para evitar futuras complicaciones.

También en personas adultas
La inmunidad al VRS tras infección natural es limitada, por lo que se pueden producir nuevas infecciones en las diferentes etapas de la vida. No obstante, la primera infección es clave y el grado de severidad de las sucesivas infecciones suele descender9.

Igualmente, es de gran relevancia destacar que la infección por VRS puede desarrollarse con una elevada gravedad en edades adultas avanzadas -hay estudios que asocian su carga de enfermedad sustancial a la ocasionada por la gripe10-; y en pacientes con inmunodepresión o patologías cardiopulmonares, entre otras, puede desarrollar complicaciones graves5,6.

¿Cuáles son los síntomas del VRS?

Tras un periodo de contagio de 3 a 8 días y una incubación de 1 a 4 días, el virus respiratorio sincitial (VRS) puede provocar desde infecciones respiratorias clínicamente poco relevantes hasta potencialmente mortales. En función de su gravedad, presenta un amplio espectro de síntomas19.

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Cuando la infección se presente de forma leve

Infección del tracto respiratorio superior19
• Estornudos
• Congestión nasal / rinorrea
• Tos seca
• Otitis media

Síntomas no respiratorios19
• Fiebre y/o escalofríos
• Dificultad para dormir
• Disminución del apetito
• Irritabilidad
• Letargo
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Cuando la infección avanza hacia el tracto respiratorio inferior

El VRS causa bronquiolitis y/o neumonía, con una sintomatología que incluye20:

• Sibilancias
• Dificultad para respirar
• Tos
• Taquipnea
• Cianosis
• Hipoxemia

Diagnóstico

Existen métodos de diagnóstico rápido basados en la inmunofluorescencia y en el inmunoensayo enzimático en muestras de moco nasal. La sensibilidad de estos métodos puede llegar al 80 o 90% y los resultados pueden estar disponibles al cabo de pocos minutos6. No obstante, España todavía no cuenta con protocolos de diagnóstico en Atención Primaria, lo que impide cuantificar el alto impacto del virus respiratorio sincitial en nuestro sistema de salud.

A pesar de que el 87% de las bronquiolitis se tratan exclusivamente en este nivel asistencial, no se demuestra que estén causadas por el VRS ya que los protocolos actuales no establecen la necesidad de hacer test diagnósticos, al considerarse que no van a modificar la evolución de la enfermedad. Del 13% de los casos restantes de bronquiolitis, que requieren hospitalización, sí se sabe que más del 70% han sido causadas por el VRS21.

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Prevención y tratamiento

En la actualidad, el tratamiento de la infección leve por virus respiratorio sincitial se limita al alivio sintomático22 y puede tratarse de forma ambulatoria, excepto en los casos más graves, que pueden requerir hospitalización23. Aunque durante la última década se han realizado avances significativos en conocimiento del virus, todavía no se dispone de una herramienta efectiva para su prevención en tod@s l@s niñ@s san@s. Únicamente está disponible un anticuerpo monoclonal de administración mensual, que es de uso restringido para grupos de riesgo específicos24.

La estrategia preventiva más avanzada para proteger a tod@s l@s bebés san@s -tanto prematur@s como nacid@s a término- durante su primera temporada de exposición al VRS se basa en un anticuerpo monoclonal (mAB, por sus siglas en inglés) de vida media extendida. La administración es directa, durante el primer año de vida, y proporcionaría una inmunización pasiva y una protección rápida. 

Carga sanitaria del VRS  

La infección grave por virus respiratorio sincitial en los primeros meses de vida es un factor de riesgo de enfermedad respiratoria hasta la edad adulta y está asociada con una mayor incidencia de desarrollar asma y rinitis alérgica25.  Además, la bronquiolitis por VRS antes de los seis meses de edad se asocia a un mayor riesgo de otitis media y dispensación de recetas de antibióticos26

L@s niñ@s hospitalizad@s por VRS tienen una mayor incidencia de sibilancias recurrentes de cierta gravedad, con un 46,7% experimentándolas durante los primeros seis años27-29.

Gran parte de la carga del sistema sanitario ocurre en el entorno de atención primaria (AP) y urgencias: La hospitalización es una consecuencia importante, pero la presión sobre el sistema de salud se produce por las consultas de AP y las visitas a urgencias, especialmente en bebés san@s nacid@s a término30

Más allá de los costes sanitarios de la enfermedad aguda por VRS, existe una carga económica considerable debido a las necesidades de atención para el seguimiento, incluidos los reingresos hospitalarios31.

Por otro lado, se asocia a una perdida en la calidad de vida de las familias y una notable perdida de la productividad32.

Referencias

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